domingo, 24 de febrero de 2013

:)

Nos enseñan a alegrarnos, a saludar cuando alguien a quien queremos llega a nuestra casa, a no perder la oportunidad de ir a pasear; ya sea solos o acompañados; a disfrutar del aire fresco cuando nos da en la cara y no cubrirnos de este, el lujo de poder estirarnos cuando nos levantamos, que debemos correr, saltar, jugar... y disfrutar con ello sin avergonzarnos de nada. En los días de calor en los cuales no sabemos qué hacer, lo mejor es descansar a la sombra y disfrutar de la tranquilidad del momento. Si somos felices debemos transmitirlo a los que están a nuestro alrededor estando atentos de ellos y sobre todo cuando esas personas tengan un mal día, estar a su lado, aunque no les digamos nada, que sepan que estás ahí. 




Cristina

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