Nos enseñan a alegrarnos, a saludar cuando alguien a
quien queremos llega a nuestra casa, a no perder la oportunidad de ir a pasear;
ya sea solos o acompañados; a disfrutar del aire fresco cuando nos da en la
cara y no cubrirnos de este, el lujo de poder estirarnos cuando nos levantamos,
que debemos correr, saltar, jugar... y disfrutar con ello sin avergonzarnos de
nada. En los días de calor en los cuales no sabemos qué hacer, lo mejor es
descansar a la sombra y disfrutar de la tranquilidad del momento. Si somos
felices debemos transmitirlo a los que están a nuestro alrededor
estando atentos de ellos y sobre todo cuando esas personas tengan un mal día,
estar a su lado, aunque no les digamos nada, que sepan que estás ahí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario