Cuando somos niños no nos importan los malos royos, los compromisos, las obligaciones... al contrario hacemos lo típico que hace un niño que es jugar, pasarlo bien, andar despreocupado de un sitio para otro sin que le importen los problemas, sean del tipo que sean, personales, sociales... y si algún problema se le presenta no le da mil vueltas, es más, busca la solución mas sencilla posible y continua siendo feliz.
La persona que deja atrás esa parte de su niñez, también esta dejando atrás todo lo que ello conlleva.
Pensad que nunca viene mal jugar, reír despreocupadamente y mas que nada, hacer tonterías. Porque es en esos momentos, cuando somos seres completos, en esos momentos, en los que volvemos a ser niños.
Cristina
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