La geografía nunca ha sido lo mío.
Jamás me ha quedado claro donde esta "x" rio,
o cuánto mide la montaña más alta del mundo.
Pero desde que te conozco,
-oh, desde que te conozco-,
me pierdo con gusto
en los montes de tu cuerpo.
Bajo con alegría
el valle de tu piel,
para llegar
a la meseta de tu ombligo
y beber de tus caudales.
Me enredo en tu pelo,
y delimito las fronteras
de nuestros encuentros.
de nuestros encuentros.
Exploro con ganas
cada lunar -cardinal- que tienes.
Creo geografía con mis dedos
y trazo mi propio camino de besos
en
el
mapa
de
tu
cuerpo.
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